Chachi Telesco y los rumores de romance con Adrian Suar
Su figura menuda, casi frágil en apariencia, parece perderse frente al inmenso mar. La bravura de las olas rompiendo en la playa que con su blanca espuma cubren la arena, la buscan como dispuestas a devorarla. Pero María Fernanda “Chachi” Telesco (22), no se intimida ante nada. Asegura que aprendió a hacerle frente a cualquier desafío. Saca de adentro una mujer con una fuerza y potencia que calman la rebeldía de las aguas de Mar del Plata. Es pequeña, pero fuerte. Bajita, pero increíblemente elástica y bien proporcionada. Corre por las arenas de Waikiki mientras el sol comienza a asomar sobre el mar. Le fascina esa hora. Cuando la noche pasa a la historia y el sol anuncia la llegada de un nuevo día. Es el mensaje de su vida. Su frase de cabecera.
“Hay muchas frases que definieron mi vida este año. Una, es ‘lo que no te mata, te hace fuerte’ y otra, ‘después de la lluvia, siempre sale el sol’. A ellas me aferré cuando me pasó lo del video que me dejó fuera de High School Musical. Me tocó recorrer un camino demasiado rápido para llegar a la fama, en el que tuve que pagar, sólo mi familia sabe, qué alto precio. Por eso hoy nada me asusta.. Confío mucho en mis raíces, mis valores familiares y en mis cualidades. Soy medio torbellino cuando quiero algo. Tengo una gran capacidad de versatilidad. Hoy me estoy conociendo y quiero continuar haciéndolo. Quiero saber en mi carrera de actriz hasta dónde soy capaz de llegar. Esta es una meta sin límite. Estoy tocando el cielo con las manos”, dice una mujer de tan sólo 22 años que parece más un torbellino que una frágil joven.
—¿Se imaginó alguna vez que su camino a la fama iba a ser tan rápido y no tan favorable?
—No. Me imaginaba un camino más pausado, más lento. Quería un futuro más masticado. Pero me cayó una bomba de arriba y tuve que empezar a barajar todos los pedazos que volaron de “Chachi”, para quedar lo más entera y bien parada posible. Trabajé para que esos pedazos vayan hacia donde yo quería que fueran, y tuve que armar un buen rompecabezas. Y hoy no me resultó tan mal. Hice televisión, canté y bailé en un programa de rating y hoy estoy en el teatro Lido, cada noche con “Calabró + Calabró, The Family Show”.
—¿Después del pequeño escándalo mediático que le tocó protagonizar, recibió propuestas extrañas?
—En “Cantando por un sueño” conocí al Teto Medina, a quien hoy considero mi padrino por lo bien que habló de mí, recomendándome a los productores sin siquiera conocerme. Pero hasta ese momento, había tenido propuestas de lo más dispares, tiras raras, como ser la heroína de una tira erótica por Internet, conducción, de todo. Pero no era el momento indicado. Yo no quería escuchar las palabras Internet, ni erótica. Cuando terminé quinto año sabía que quería ser actriz y cantante, lo tenía clarísimo. Y hacia allí debía apuntar mi destino.
—¿Era consciente de que el camino le podía resultar muy duro y que incluso, debía pagar un precio demasiado alto?
—Sí, sabía que era un camino duro. De entrada sufrí un desarraigo fuerte, y un gran dolor, ya que luego de discutir con mi papá, pues él no estaba de acuerdo, me alejé de ellos y de mis cinco hermanos. Me vine a Buenos Aires sola y sin un mango. Había alquilado una pensión por teléfono y cuando entré estaba sucia y con ratas. Temblaba. Lloré por todo lo que no estoy llorando ahora, pero lo hacía para salir con más fuerza a la calle. Les mentía a mis papás diciéndoles que estaba bien y cuando cortaba, lloraba sin parar. Ganaba mi dinero haciendo masajes y cuando por primera vez me sobró plata para hacer lo que quería, conocer Buenos Aires, sentí que no me había equivocado.
—Después de todo lo que sucedió, ¿siente que valió la pena?
—Hoy, luego de todo lo vivido, puedo decir que valió la pena. Desde las risas, hasta los llantos, con todas las relaciones humanas y todo lo lindo y lo feo que eso implica. Todo valió. Soy una espora que chupa. Y de todo aprendí y confío en que Dios me cuida. No me voy a cerrar porque algo malo me puede suceder. Me pasó pero no por eso me voy a cerrar porque hay miles de cosas románticas que también me pueden llegar a ocurrir. Mi mamá siempre me dice que yo no tengo grises.
—Tiene un físico privilegiado que le permite bailar con una elasticidad pocas veces vista…
—Desde los 4 años hice gimnasia deportiva, fui campeona nacional Sub 20. Pero no lo recomiendo, porque es una disciplina muy dura. Me pasaba ocho horas diarias practicando. Y a los 8 años empecé danzas clásicas, porque mi mamá quiso algo más femenino y más dulce para mí. También tengo que aclarar que, gracias a Dios y a la genética de mi mamá, puedo comer de todo. Soy súper activa, por eso gasto todo lo que ingiero. Amo la danza y tomé clases con Julio Bocca. Porque no resigno mi sueño de hacer la comedia musical “Chicago”.
—¿Se considera una chica sexy?
—No lo sé. De lo único que estoy segura es que nunca fui una Barbie princesita, siempre fui más una insolente y dulce Betty Boop. Pero con una insolencia que se acepta.
—¿Y con el amor, qué pasa? ¿Después de su última mala experiencia, teme volver a enamorarse?
—No. Tengo cero miedo a enamorarme, pero hasta ahora no se dio. Creo que ese es un estado magnífico. Enamorarse y estar con alguien, es lo mejor que te puede pasar. Antes creía que todo era amor, pero después entendí que no. Un hombre tiene que tener una buena sonrisa y hacerme sacar la mía. Es fundamental para que me enamore que el hombre me haga reír muchísimo. Además, debe tener parámetros normales dentro de lo físico. Me gustan los altos, fibrosos, con buena piel, no muy peludos, con cuerpo de hombre, pero “bebotes”. Aunque todo eso es superficial y pasa a segundo plano rápidamente cuando cae uno, te vuela la cabeza y caés perdidamente enamorada..
—¿La une una relación especial a Adrián Suar?
—No. Hoy estoy sola. Y, si lo pienso un poquito, no estoy tan abierta al amor. Me relacionan con muchos, pero la verdad es que estoy sola. No tengo ni amistad con Adrián Suar. Se dio una relación muy especial con él y con Tinelli, durante High School Musical, de gran contención y apoyo. A todos los chicos nos enseñaron por igual. Ellos incluso me contuvieron, con el apoyo casi de un amigo y me ofrecieron continuar trabajando en otras cosas, como “Son de Fierro” y “Cantando…”. Por eso, si hay alguien a quien tengo que agradecer es a Suar y a Tinelli. Desde hace un mes me estoy dando cuenta de que mientras no tenga un novio, me van a relacionar con todos. Pero soy frontal y cada cosa que no me gusta la digo y voy con la verdad.
—¿Le gusta demasiado ser libre?
—Tengo una concepción de la libertad muy mágica, real y es cero relativa. Es cuando se vive desde el alma, desde lo mejor que tiene una persona. No me molesta la rutina, ni el día a día. Me molesta cuando no puedo hacer las cosas a nivel de mis valores e impulsos. Cuando bajo del escenario, soy cero producción. Me encantaría jugar a ser una diva. Cuando poso para las fotos me siento una diva. Pero no por eso lo soy.
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